Profesores
SER PROFESOR EN UN COLEGIO ANTA EDUCACIÓN
SIETE PRINCIPIOS Y RASGOS PECULIARES
1. RESPETO
El respeto implica llevar al alumno a educarse a sí mismo. Es él con su esfuerzo y decisión quien debe construir su aprendizaje y desarrollar su educación subrayando que el respeto debido a la libertad y a la conciencia personal del alumno, nos prohíbe imponerle actitudes y conductas exteriores sin emplear los medios convenientes para obtener su consentimiento interior.
Las condiciones para educar en el respeto son: Conocer y tener en cuenta la edad de los alumnos y su desarrollo evolutivo y crear una atmósfera de afecto y cordialidad favoreciendo un ambiente de confianza.
Hay respeto en la medida que hay confianza. He aquí algunos consejos para conseguir confianza:
· Decir siempre la verdad porque el otro merece respeto; y no hay mayor falta de respeto que la mentira.
· Fomentar la naturalidad y la espontaneidad.
· Dar ejemplo de respeto a sí mismo y a los demás, y exigirlo en las relaciones ordinarias.
· Propiciar el diálogo, los intercambios de opiniones, el interés por las dificultades y problemas de los demás.
· Pactar unas normas de convivencia aceptadas y respetadas por todos.
· Huir del autoritarismo, que siempre es irrespetuoso con las personas, y promover actitudes de comprensión y de tolerancia mutuas.
Respetar al niño, al adolescente significa aceptarlo tal y como es; poner en juego lo que hay de mejor en él; dialogar con él sabiendo “estar cerca”, y, a la vez, “estar lejos”. “Estar cerca” es estar disponible y accesible, es una forma de acoger y de despedir, es tenerlo en cuenta. “Estar lejos” significa saber mantener cierta distancia. No ser posesivos, ni propietarios, ni “colegas”. Hacer realidad esta dialéctica en los momentos más ordinarios y cotidianos es conseguir la empatía necesaria en la educación personalizada.
2. AUTORIDAD COMO SERVICIO (ORDEN DISCIPLINA)
El concepto que se tenga de autoridad y el modo de ejercerla marcan el estilo educativo de un colegio. Sin verdadera autoridad no hay educación posible. La autoridad está en el punto medio entre dos radicalismos: el autoritarismo y la permisividad.
He aquí algunas normas concretas para el ejercicio de la autoridad:
· Exigir respeto, respetando los sentimientos de los alumnos.
· Saber decir no, desde el comienzo, con más o menos razonamiento según la edad de los alumnos.
· Dar pocas órdenes.
· Dar libertad paulatinamente siendo exigentes y flexibles al mismo tiempo.
· No ejercer la autoridad por egoísmo sino mirando el interés de los alumnos.
· Marchar por delante predicando con el ejemplo.
No hay que confundir disciplina con autoritarismo. Una disciplina sana y educativa es necesaria para que se pueda dar un desarrollo de maduración personal y un progreso adecuado en el aprendizaje. Pero si la disciplina escolar es educativa no tiene como finalidad exclusiva la consecución de un orden exterior mecánico impecable, aunque lo reclamen los mismos padres. A éstos como a algunos profesores les encanta tanto más una disciplina férrea cuanto más débiles son ellos mismos. Por eso, hablaremos más de convivencia en el orden que de disciplina, término que puede ser mal interpretado.
Muchos problemas de convivencia no se producirían si se tomasen medidas preventivas. Una de éstas, que no suena hoy muy bien es la vigilancia. La vigilancia se debe ejercer educativamente y no policialmente.
3. CAPACIDAD DE EDUCAR EN LA VERDAD
Educar desde la verdad, para la búsqueda de la verdad y en el amor a la verdad es una vocación y uno de los principales objetivos de toda educación.
La búsqueda de la verdad exige tener una gran apertura de espíritu y de criterio que se traduce en las siguientes actitudes:
· Diálogo con todos.
· Tolerancia más amplia.
· Apertura a todas las ideas.
· Comprensión de todas las posturas.
· Sentido crítico.
· Sinceridad en todo.
· Franqueza y veracidad.
Dos actitudes básicas son importantes para educar en la verdad: la confianza y la exigencia. Se educa en la verdad creando en los niños, desde muy pequeños, una actitud de buscadores de la verdad. Enseñando a los niños a enfrentarse con la verdad de sí mismos, a descubrir sus capacidades y limitaciones, a hacerles caer en la cuenta de sus errores y egoísmos, a ayudarles a auto-estimarse animándolos en sus pequeños éxitos.
4. CAPACIDAD DE EDUCAR EN LA LIBERTAD
La libertad es algo que se conquista personalmente y que no se adquiere ni se ejerce por derecho. Uno es libre en la medida en que es capaz de elegir y elegir bien y por sí mismo.
Ser libre no es poder hacer cualquier cosa. La verdadera libertad es, en muchas ocasiones, una verdadera renuncia. El objeto natural de la libertad es el valor. Hay que enseñar y aprender a poner las cosas en su lugar, estableciendo una clara jerarquía de valores.
· Sólo se aprende a ser libre ejercitando la libertad. No se trata de evitar riesgos, sino de saberlos superar.
· Hay que iniciar educando a los niños desde muy pequeños, en el ejercicio de la libertad y de la responsabilidad, e ir ampliando éstas gradualmente. Se trata de dar responsabilidades en la medida en que los niños son capaces de realizarlas.
· Hay que enseñar al educando a que responda a lo que se le encarga. Al principio con una vigilancia cercana, y progresivamente con una vigilancia menos cercana. Pero siempre en un diálogo confiado y espontáneo.
· Hay que acostumbrar a los niños y adolescentes a que comenten siempre los resultados de sus experiencias y responsabilidades.
· El educador ha de superar sus desequilibrios, traumas y miedos. Desde la inseguridad personal no se puede educar en libertad.
5. PROFESIONALIDAD Y BUENA FORMACIÓN INTELECTUAL
La inteligencia no es todo en la persona pero es uno de los elementos que posee para liberarse y desarrollarse. La primera finalidad del colegio en cuanto formador de la inteligencia, es ejercitar la mente de los alumnos. Esto se realiza por medio de las diversas áreas y materias del currículo, de ahí que el colegio se ha de esforzar en elaborar buenos proyectos curriculares contando con buenos profesionales.
· La misión del profesor es ayudar a que los alumnos sean sujetos de su propio aprendizaje.
· La adquisición de conocimientos no se hace por trasvase.
· El profesor no es la fuente del saber que llena los recipientes (de más o menos capacidad) de los alumnos, sino el guía y mediador que favorece la construcción individual de aprendizajes significativos.
· El profesor planifica actividades, proporciona oportunidades para que los alumnos pongan en práctica sus nuevos conocimientos, propicia momentos y actividades de reflexión y elabora conclusiones con respecto a lo que se ha aprendido.
· El buen profesor-educador debe exigir al alumno que se enfrente a las dificultades y debe procurar que estas dificultades sean proporcionadas a las posibilidades reales de los alumnos.
En la educación debe existir una buena relación profesor-alumno para que se den otros requisitos indispensables en la formación intelectual, como el interés, la atención y concentración, la observación, la experimentación y la memoria comprensiva.
Un profesor debe estar siempre al día en pedagogía. La formación permanente debe ser un reto personal. Un tema de especial relevancia hoy son las nuevas tecnologías.
· En la adaptación y renovación ha de tenerse en cuenta el principio del respeto a los alumnos que nunca deben ser utilizados como “conejillos de Indias”.
· La adaptación a lo nuevo se debe hacer desde la prudencia y el equilibrio.
· En educación son especialmente peligrosas las posturas extremas: no hay que ser ni integristas ni progresistas a ultranza.
· El criterio de la apertura y adaptación hay que aplicarlo a todas las actividades escolares y educativas.
· Una metodología abierta y flexible ha de ser capaz de integrar en cada momento los avances pedagógicos.
Por otra parte, la educación personalizada, como respuesta a las posibilidades de crecimiento y maduración de cada alumno, pide una actitud de tolerancia. Los prejuicios religiosos o ideológicos, el afán de bienestar económico y la norma intransigente, son tres vías que dan cauce a la intolerancia.
6. EDUCAR EN ACTITUDES SOCIALES
Se es persona en sociedad. La sociedad hace al hombre y el hombre hace a la sociedad. Todos los actos de la persona repercuten en la sociedad.
Para hacer posible y eficaz la formación social, es importante que los profesores sean sociables, de trato agradable, y estén concienciados con los problemas sociales. La imparcialidad y la objetividad en los juicios, la ausencia de favoritismos, son actitudes indispensables en un educador. Hay que huir tanto del gregarismo como del igualitarismo.
Actitudes sociales muy importantes que se deben desarrollar en los colegios ANTA-EDUCACIÓN:
· La preocupación por el bien común: Para un niño, su clase, su colegio, su familia, son su mundo. Hay que comenzar por despertar en él la preocupación por el bien de los que configuran esos pequeños universos.
· Hay que ayudar a los niños a superar actitudes individualistas y a que comprendan la repercusión social de sus actos.
· El trabajo en equipo es uno de los mejores medios de superar actitudes individualistas.
Es importante que los alumnos vayan conociendo hechos y problemas sociales y vayan comprendiendo gradualmente las injusticias existentes que nos afectan a todos y las posibles soluciones que se proponen, con las que tal vez pueden comprometerse.
La educación en la solidaridad, despertando la compasión, el amor, el sentido de la justicia y de la verdad, frente a la situación política, social y cultural de nuestro tiempo.
Se educar para la justicia y la paz:
· Defendiendo la igualdad de oportunidades.
· Atendiendo adecuadamente a los alumnos con necesidades educativas especiales.
· Facilitando la integración y promoción de los más desfavorecidos intelectualmente.
· Valorando el trabajo de los alumnos de acuerdo con sus posibilidades y su esfuerzo personal, evitando toda discriminación.
· Provocando una educación y enseñanza crítica con las injusticias.
· Dando ejemplo los educadores de justicia y compañerismo.
7. EDUCACIÓN CON INSPIRACIÓN CRISTIANA
Los Centros ANTA-EDUCACIÓN, respetan y están de acuerdo con los valores de la persona defendidos por la Religión Católica:
· Ofrecen un sentido de la vida transcendente, abriendo siempre la persona a perspectivas de esperanza desde los deseos y valores básicos, hasta los valores contenidos en el Evangelio.
· Ayudan a madurar en una respuesta de fe personal, libre y responsable.
· La educación en estos centros presenta la vida y el mensaje de Jesucristo y las actitudes evangélicas como un camino de vida y de misión; y lo hace desde el respeto a la libertad, formando la conciencia moral y espiritual, y ofreciendo un camino de vivencia de la propia fe cristiana para aquellos que acogen dicha fe.
Los educadores de los centros ANTA-EDUCACIÓN, independientemente de su opción religiosa personal, serán respetuosos con los valores de la religión Católica. Además deberán asumir que se educa más por las actitudes que por las palabras. Hay que tener actitudes humanas y no sólo buenas intenciones.
· Tener “buen sentido”, hecho de claridad y de orden.
· Ser competente y estar en permanente renovación pedagógica y didáctica sintonizando con los problemas humanos para dar realismo y veracidad a su trabajo.
· Tener especial intuición psicológica y discernimiento para entender y comprender a los alumnos concretos en su peculiaridad.
· Ser joven de espíritu y comunicar esperanza.
· Tener capacidad de colaborar y de trabajar en equipo.
· Tener y desarrollar cualidades morales como prudencia y firmeza; amor y confianza; respeto y lealtad; dominio de sí mismo y serenidad; humildad y paciencia; sentido de la justicia y capacidad de perdonar... (que son valores del Evangelio, asumibles incluso desde posturas agnósticas)
Ángel J. Tuñón Hidalgo
Director Pedagógico

